Cayó Nancy Pazos: la agarraron in fraganti

En un vuelo con destino a Posadas, la reconocida periodista Nancy Pazos protagonizó un episodio digno de telenovela: cámaras, pasillos de avión y el intento —fallido— de ascender de clase económica a primera sin haber pagado lo que corresponde. Como para ser la protagonista de su propia sección “vivencias VIP”.

Pazos abordó, supuestamente con asiento en turista, y tras acomodarse entre sus compañeros de penuria viajera, lanzó el clásico “¿será que puedo subir adelante?”. Al menos eso marcan las imágenes que ya circulan en redes y un video filtrado al programa LAM, en el que se observa a la periodista conversando con miembros de la tripulación al borde del área premium.

Según lo observado, y sí: esto es digno de burla, la cronista habría intentado un canje de asiento como si se tratara de un trueque «yo soy famosa, por favor pásenme adelante». Al mostrador y también en el instante previo al despegue, pidió subir. Y no fue atendida.

Aquí viene lo jugoso: lo que parecía un simple gesto de “me siento merecedora de un trato especial” se convirtió en un numerito de escándalo. Sí: minutos antes del despegue, uno de los pasajeros registró el momento en que Pazos dialogaba con un azafato, preguntando “adelante, ¿verdad?” y recibiendo un cortante “no, señora”, para luego volver a su asiento en la clase que le correspondía.

La aerolínea no sólo negó el cambio de asiento, sino que explicitó que no se aceptaba el famoso “canje por publicidad” para acceder a primera clase. El personal no cedió ante la petición, y Pazos terminó en su lugar original, cuidando que la cámara no la detectara demasiado acomodada, aunque ya era tarde: el bochorno quedó filmado y difundido.

¿Por qué esto da tanto que hablar? Porque la escena tiene aroma de karma: Pazos, simpatizante declarada del kirchnerismo y habitual defensora de la igualdad de clases y la “redistribución”, terminó buscando un beneficio de privilegio para sí misma. Sí —ni más ni menos que pretender pasar de turista a primera sin pagar el recargo es un guiño a aquello que tanto critica. Ergo: el “ascenso” frustrado parece un acto espejo de esa postura pública suya.

En pleno vuelo, el pasillo ya no era sólo un camino hacia los baños, sino un ring improvisado en el que se libró una mini batalla de clases: la periodista versus la tripulación, la fama versus la norma, el “yo merezco” versus el “reglas. ¿Qué sentaron los pasajeros al ver el intento? Sorpresa, mirada cómplice, el clásico “ella piensa que…” y el video que circula con risitas de fondo.

Dejarla ahí sería mezclar ironía con liviandad, pero el hecho es que este episodio jugará en su contra: en redes ya se burla que “la corresponsal de los humildes” quiso pasarse al club VIP sin escalas. Y quizá, sólo quizá, la moraleja es que si predicás igualdad, después no podés pedir trato de estrella. Porque al final, como dicen por ahí: todo lo que sube… debe pagar (el recargo).