El terremoto judicial que sacude a Viviana Canosa no se detiene. Lo que comenzó como una denuncia mediática contra figuras reconocidas del espectáculo argentino podría terminar de la forma menos pensada: con ella detenida. La justicia, tras analizar su presentación, concluyó que no había pruebas que respaldaran sus afirmaciones. Y ahora, los famosos a los que involucró evalúan ir por todo.
La periodista había asegurado en televisión y redes que artistas como Lizy Tagliani, Florencia Peña y Elizabeth Vernaci estaban vinculadas a una supuesta red de trata de menores. La denuncia, presentada con dramatismo y sin evidencias comprobables, fue rápidamente desestimada.
Según los informes judiciales, ninguno de los mencionados resultó imputado ni surgió evidencia alguna que los vincule con delitos.
El fallo dejó en evidencia que las acusaciones eran infundadas y que el verdadero daño lo sufrieron los denunciados, quienes ahora podrían pasar de víctimas mediáticas a demandantes judiciales.
Las posibles consecuencias legales
El Código Penal argentino contempla penas para quien realiza denuncias falsas, difunde información calumniosa o daña la reputación de terceros de manera maliciosa. En este caso, Canosa podría enfrentar acciones civiles y penales.
En el plano civil, por “daños y perjuicios”, los involucrados pueden reclamar una fuerte compensación económica por el daño a su imagen y su carrera.
En el plano penal, si se comprueba que actuó con dolo o temeridad, podría ser denunciada por calumnias o injurias, delitos que prevén hasta dos años de prisión o multas considerables.
Famosos indignados y una justicia contundente
El actor Humberto Tortonese, una de las personas que Canosa implicó, declaró que fue “una irresponsabilidad total” y que “nos ensució sin una sola prueba”. Otros, como Lizy Tagliani y Florencia Peña, analizan con sus abogados una demanda conjunta para limpiar sus nombres y sentar precedente frente a los abusos mediáticos.
El revés judicial deja a Canosa en una posición extremadamente delicada: pasó de ser la denunciante a la potencial acusada.
La caída del personaje
Durante años, Canosa construyó una imagen de periodista combativa, “sin miedo a decir la verdad”. Pero esta vez la apuesta le salió cara. Su discurso incendiario, antes su marca registrada, hoy se percibe como temerario y carente de ética. Productores, colegas y canales que alguna vez la aplaudieron ahora se alejan en silencio, conscientes de que el escándalo puede tener consecuencias legales reales.
Viviana Canosa se encuentra en un punto crítico de su carrera. Las figuras que denunció injustamente podrían demandarla, la Justicia ya la desmintió, y su reputación atraviesa el peor momento. Si los tribunales confirman su responsabilidad por haber calumniado sin pruebas, la exconductora podría terminar tras las rejas o, al menos, condenada a pagar una fortuna.
La línea entre el periodismo y el espectáculo, una vez más, se borró. Pero esta vez, quien jugó con fuego podría terminar quemada por completo.

