El regreso de Mirtha Legrand a la televisión siempre genera expectativas, pero su última «mesaza» superó todas las previsiones al convertirse en el escenario de una de las conversaciones más esperadas y polémicas del año.
Con el brillo y el protocolo que caracterizan su programa, la conductora recibió a un selecto grupo de invitados, entre los que destacaba la presencia de Jey Mammón.
La atención mediática estaba puesta en él desde el inicio de la velada, dado que su participación en el icónico ciclo marcaba un punto de inflexión en su regreso a la televisión, lejos del ojo de la tormenta que lo había mantenido alejado de las pantallas.
El clima en el estudio era de cordialidad, aunque con una palpable tensión. Jey Mammón se mostró distendido, hablando sobre su nuevo proyecto televisivo, su proceso de reencuentro con el público y las complejidades de volver a exponerse mediáticamente.
Describió su experiencia como un camino de altibajos, una travesía personal donde, según él, pudo reconectar con mucha gente y, a la vez, apartarse de quienes lo habían abandonado. En un momento, el conductor relató la calidez que recibe de la gente en la calle, desmintiendo la idea de que el público le hubiera dado la espalda.
La conversación parecía fluir por un cauce profesional y personal, hasta que Mirtha, fiel a su estilo incisivo, decidió abordar el elefante en la habitación.
Con la audacia que la ha caracterizado durante décadas, Mirtha miró fijamente a su invitado y le lanzó la pregunta que miles de televidentes estaban esperando: “¿La violación existió?”.
El silencio que se hizo en la mesa fue elocuente. La «Chiqui», sin rodeos, había puesto el dedo en la llaga de la denuncia pública que Lucas Benvenuto había hecho en contra de Mammón, un tema que, si bien fue desestimado por la Justicia por prescripción, seguía en el centro del debate social.
Jey Mammón, visiblemente afectado, optó por una respuesta inesperada: le devolvió a Mirtha una frase que ella misma había pronunciado en el pasado a los hermanos Schoklender.
Sin embargo, no se limitó a la ironía. Aclaró que, antes de salir al aire, le había pedido a la conductora que si tocaban el tema, lo hicieran «livianito». A esto, Mirtha se justificó diciendo que «la gente lo está esperando», demostrando su instinto periodístico y su conexión con el interés del público.
La charla derivó en una explicación de Jey sobre la situación legal y la falta de juicio, y una defensa de su inocencia, argumentando que las acusaciones de Benvenuto contenían falsedades. El momento, que ya se viraliza en redes, ha dejado en claro una vez más que, en la mesa de Mirtha Legrand, ningún tema es tabú.

