Grave denuncia contra Alberto Fernández

Una intensa semana le tocó vivir a Alberto Fernández, el «pato criollo» de la política argentina. Con las cenizas de Corrientes aún calientes y ante la ineptitud del Ministro de Medio Ambiente Juan Cabandié el presidente pensó que lo peor había pasado, pero no.

Tras la visita hace dos semanas a Rusia y el pedido de Alberto para que Putín use a Argentina cómo puerta trasera para ingresar en América Latina, el Capitán Beto se superó a sí mismo y sumó más debilidad a su endeble gobierno.

Hace alrededor de dos horas el abogado Daniel Jaime Ivolnikov -argentino con ascendencia rusa y ucraniana- denunció penalmente a Alberto Fernández por traición a la patria. Lo acusó de ser sumiso ante los intereses de una potencia extranjera (Rusia) y privilegiar sus intereses por sobre los argentinos.

Pero la cosa no termina en la reciente gira de los mandatarios argentinos que culminó invasión de Rusia a Ucrania, va más allá: también incluye la preferencia que mostró Alberto Fernández por la vacuna Sputnik, lo cual le costó al país más de 100.000 muertos por COVID.

Mientras el resto de los países del mundo trataban de arreglar con la mayor cantidad de laboratorios posibles, Alberto descartó al resto de los laboratorios y se concentró en la vacuna rusa, una de las menos eficientes. Pero a último momento Rusia se quedó sin suministros y tuvo que cancelar el envío de las segundas dosis, con lo cual millones de personas quedaron con una vacuna incompleta.

Eso sumado al escándalo del Vacunatorio VIP -dónde el ex-Ministro de Salud le daba vacunas a famosos K a cambio de apoyo- ocasionó que Argentina sea uno de los peores países del mundo en el manejo de la cuarentena. Y al parecer a todo cerdo le llega su San Martín.

Ahora bien, ¿qué significa traicionar a la patria? El código penal lo define cómo «ejecutar un hecho dirigido a someter total o parcialmente la Nación al dominio extranjero o a menoscabar su independencia o integridad».

Dicho delito tiene una pena que va de 10 a 25 años, y en casos excepcionales también puede resultar perpetua. Sin embargo al ser solo un particular el que está haciendo la denuncia, no hay muchas esperanzas de que prospere.

Mientras tanto en las últimas horas el gobierno ha dado un giro de 180 grados: la portavoza presidencial Gabriela Cerruti le exigió a Rusia «cesar las acciones militares en Ucrania», mientras que Sergio Massa aseguró que la invasión es «uno de los hechos más graves de las últimas décadas».

¿Alcanzará toda esta pantomima para salvar la imagen de un gobierno en decadencia? Desde el Frente de Todos manejan el tema con cautela, especialmente por que una parte de sus votantes -los denominados «progrechetos»- apoya a Rusia, lo ven cómo un faro para contrarrestar el poder de Estados Unidos en el mundo.

El problema es que dicho faro podría dejarlos ciegos, ya que Putín no es muy amigo de los ideales no binarios y falopas que persigue la juventud progre argentina. Tal es así que ni el hijo (o hija) de Alberto podría entrar actualmente a Rusia, por vestirse cómo mujer.

De momento Cristina Fernández de Kirchner permanece callada, y de a poco intenta despegarse del yunque político cada vez más pesado que es el Gordo Beto. Muchos especulan con que ella y su hijo Máximo presentarían una lista opositora al gobierno en el 2023.