Tras unas concurridas elecciones en dónde votó más del 70% del padrón electoral, el macrismo se impuso en 13 de las provincias y logró copar la Cámara de Diputados con 116 legisladores. Sin embargo llamó la atención el discurso de cierre en el bunker del Frente de Todos, que brindó Alberto Fernández en soledad (ya que Cristina Fernández se ausentó por «motivos de salud»).
«Quiero darle las gracias a todos y a todas los militantes que hicieron un esfuerzo inconmensurable para llegar a la casa de cada vecino y de cada vecina. Por eso les pido que el próximo miércoles, que recordamos el Día de las Militancias, llenemos la Plaza de Mayo y celebremos este triunfo cómo corresponde. Gracias a todos y todas, gracias Argentina, gracias compañeros y compañeras», sostuvo el Presidente.
Sin embargo ésto contrasta con la realidad, ya que Juntos por el Cambio sacó casi 10% más de votos a nivel nacional y logró disputarle el poder al kircherismo. También los liberales hicieron una muy buena elección, superando a la izquierda pese a que ellos llevan muchas décadas compitiendo.
No es la primera vez que el gobierno tiene dificultades para ver lo que está pasando, muchos aún recuerdan el famoso lapsus de Roberto Navarro cuándo anunció en la pantalla de C5N «ganó Scioli por amplia diferencia, es el nuevo Presidente de los argentinos», información que minutos después era contradicha por el escrutinio.
Con un congreso en el que perdieron la mayoría, el Frente de Todos se verá obligado a negociar para poder aprobar el presupuesto 2022, el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional, y las demás medidas que deben tomar de aquí a 2023. Javier Milei, diputado electo del partido Avanza Libertad, ya anunció que no se sentará a negociar con el kirchnerismo: «Es una cuestión moral, no puedo negociar con quienes están a favor del robo».
Frente a éste panorama adverso crece el malestar en el Frente de Todos, a tal punto que Cristina Fernández de Kirchner evitó ir al acto de cierre. Además serían inminente cambios en el gabinete, hay sospechas de que Sergio Berni estaría pronto abandonando su cargo por diferencia con los sectores más duros del kirchnerismo.
¿Cómo seguirá ésta delicada situación? Ahora que estamos saliendo del coronavirus, ¿podrá Alberto Fernández encaminar la economía, recuperar la confianza de la gente y mejorar la imagen del Frente de Todos de cara a las elecciones presidenciales de 2023?

Todos esos interrogantes se despejarán con el correr de los próximos meses, pero algo es seguro: sin el control de las Cámaras, el albertismo se encamina hacia un vacío de poder a sólo 2 años de haber sido concebido.

