Un muy mal momento está viviendo Máximo Kirchner, hijo de Cristina y heredero del Clan Fernández. Muy lejos quedaron los días dónde podía estar todo el día con la Play: hoy tiene que trabajar, pero su tiempo en la política podría estar llegando a su fin.
Tras abandonar la presidencia del bloque del Frente de Todos en el Congreso, Máximo buscó alejarse de Alberto Fernández y el acuerdo que el gobierno logró con el FMI. De ese modo, junto a los más fanáticos del bloque anunció que votaría en contra cuándo el acuerdo llegue a la Cámara de Diputados.
¿Pero por qué Máximo boicotea su propio partido? Todo parece indicar que quería alejarse de Alberto por que previó que los próximos dos años serán desastrosos para Argentina. De ese modo, Máximo y Cristina buscarían -junto con Sergio Massa- distanciarse de Alberto con el objetivo de presentar la fórmula Máximo – Massa 2023.
Sin embargo los sueños del niño mimado de CFK parecen estar llegando a su fin: una encuesta reveló qué intención de voto tiene. Y al parecer, a Máximo no lo votaría ni su propia familia.
En un estudio que realizó la consultora política Solmoraigo, en el que encuestaron a más de 10.000 participantes, se les preguntó qué pensaban de los principales referentes políticos del país. Los participantes dieron su opinión sobre más de 30 personalidades de la política.
Dentro de los referentes del Frente de Todos, Máximo tiene la máxima imagen negativa: 73,7% de los encuestados no lo quieren ni ver en figurita. Mientras tanto, su imagen positiva asciende a 23,9%. Al parecer no alcanza con ser hijo de Nestor y Cristina para caerle bien a la gente.
Pero no sólo eso: la intención de voto de Máximo Kirchner es de 3,2%. Apenas podría ganarle a Manuela Castañeira, conocida popularmente cómo «la zurda iPhone», cuya principal propuesta fue que todos cobren el doble y trabajen la mitad.
Por otro lado CFK tiene una imagen negativa de 67,7%, mientras que la positiva asciende a 30,3%. Pero su intención de voto es de 42,2%, convirtiéndola en la líder indiscutible del peronismo.
Si bien todo indica que la opción más sensata sería retirarse de la política, Máximo aún no tiró la toalla y de aquí a octubre del 2023 se concentrará en mejorar su imagen.

El principal estigma de Máximo es nunca haber trabajado: su único rol conocido en la actividad privada es como encargado de la inmobiliaria familiar, aunque la mayoría del trabajo lo hacía Néstor.
Luego pasó a la Honorable Cámara de Diputados, dónde calienta una silla por $250.000 al mes (sin contar viáticos y asesores). Si bien haber pasado de hiperobeso a gordito mejoró un poco su imagen, el votante promedio aún espera que haga algo útil.
Por otro lado, si Máximo no logra recuperar la iniciativa peligra el legado de los Fernández: la jefa de la banda ya está vieja, mientras que Florencia no tiene aspiraciones políticas. La hija de Nestor y Cristina se dedica al arte, y de momento no ha pronunciado interés en ser funcionaria.
¿Será una oportunidad para el futuro hijo de Alberto y Fabiola? Quizás un día ese niño que aún ni existe lidere a los polenteros hacia la victoria. Quién sabe, en Argentina todo puede pasar.

