Nuestra solidaridad con Jonatan Viale

En el vibrante circo del periodismo actual, donde a veces la verdad se mezcla con la puñalada del oportunismo, nuestro querido Jonatan Viale se ha visto, sin quererlo, en el papel de felpudo. Sí, así como lo leen: el valiente conductor terminó siendo el encargado de hacer algunas preguntas –más que bien pulidas, diríamos arregladas– en una entrevista que iba dirigida al mismísimo presidente.

Resulta que en el trasfondo de lo que se prometía ser una charla explosiva con Javier Milei, se gestó un plan de preguntas ya ensayadas y, por decirlo de algún modo, coreografiadas para favorecer ciertos intereses. En un video que se filtró en el mismo canal de youtube de TN se puede observar cómo Santiago Caputo, en un movimiento digno de obra teatral, decidió cortar la entrevista ante una pregunta incómoda.

Y así Jonatan Viale quedó atrapado en medio de un guion que nadie le había escrito. Imaginemos la escena: un periodista con la mejor de las intenciones, y de repente, ¡zas!, se encuentra con preguntas tan predecibles como un chiste de abuela, pero con la gravedad de un noticiero de última hora.

La ironía del asunto es mayúscula. Viale, quien ha construido su carrera en el rigor y la pasión por la información, se encontró de pronto como el improvisado soporte de una estrategia que rozaba lo insólito. En un ambiente donde el periodismo se enfrenta a desafíos de creatividad y, a veces, de imposibles dilemas éticos, verlo tratado como un felpudo –uno que, en lugar de absorber el agua de la lluvia, termina absorbiendo las artimañas de una entrevista amañada– resulta casi tragicómico.

Mirá el gracioso momento acá:

No podemos evitar reírnos un poco de lo absurdo, pero esa risa va acompañada de una genuina solidaridad hacia quien, sin querer, se vio inmerso en este embrollo. Porque en un mundo ideal, cada periodista tendría la libertad de preguntar sin ataduras, sin manuales preestablecidos y sin convertirse en el soporte de agendas ajenas. Sin embargo, la realidad, a veces, se sirve de guiones en los que el protagonista se ve arrastrado a roles no deseados.

Si bien algunos podrían argumentar que el periodismo es, a veces, un teatro de lo insólito, lo cierto es que la integridad profesional de Jonatan Viale merece aplausos –y no golpes de guillotina mediática–. Al parecer, en el afán de preparar una entrevista que buscaba, por decirlo de alguna forma, condimentar la política con una pizca de espectáculo, se olvidaron de que el verdadero valor radica en la espontaneidad y la transparencia. Y ahí quedó Viale, en medio de una especie de “preguntas al dente” ya previamente sazonadas, convirtiéndose sin querer en el felpudo de un montaje que ninguno quiso dirigir.

Hoy, desde este rincón de la crónica humorística y crítica, expresamos nuestra solidaridad con Jonatan Viale. Porque aunque la anécdota pueda parecer de esas que se cuentan con una sonrisa irónica y un toque de surrealismo, tras la risa se esconde el reconocimiento a un profesional que, pese a haber sido empujado a la trampa, no ha dejado de informar con compromiso y dignidad.

Que este episodio sirva de recordatorio para todos los actores –y no tan actores– del periodismo: la verdad no debe ser un accesorio de utilería para obras políticas prefabricadas, y cada entrevistado merece el respeto de poder expresarse sin verse convertido en el improvisado felpudo de estrategias ajenas.

Así que, Jonatan, reciba nuestra solidaridad, entre aplausos y carcajadas cómplices. Que en el gran teatro de la información, cada quien encuentre el escenario que le permita brillar sin tener que absorber el peso de agendas prefabricadas. ¡A seguir informando, a pesar de los obstáculos y de los manuales de preguntas ya marcados!