Hay algo peor que amar sin ser amado: comer polenta cuándo votaste asado. Mientras millones de argentinos atraviesan serias dificultades económicas por el pésimo gobierno de Alberto Fernández, hoy un nuevo escándalo se suma a la catarata de errores peronistas.
La protagonista del escándalo es Gabriela Cerruti: la flamante «portavoza» presidencial cuyo sueldo es de 370.000 pesos, según el periodista Jorge Lanata. Cómo si el tío Beto no tuviese ya suficientes problemas con las internas de su partidos, llovió sobre mojado.
Todo comenzó cuándo Cerruti subió un video a su Instagram oficial, tras un «arduo» día de trabajo. La descripción del video reza: «Así arrancamos esta mañana de sol ☀ #lunes #portavoz #casarosada #sol».
En principio la idea era demostrar cómo es un día en la vida de Gabriela Cerruti, una de las funcionarias de más alto nivel cuyo trabajo es comunicar lo que piensa Alberto Fernández. Después de todo, ¿quién necesita hablar cuándo podemos contratar un empleado público para que lo haga por nosotros?
El problema surgió cuándo lo que se observa en el video en la definición perfecta de vagancia: Gabriela se saca el saco, prepara unos mates, escribe dos palabras en un pizarrón, se ceba un mate, ojea un diario, se ceba un mate, saluda a dos secretarias (que probablemente también ceben mates).
Todo esto al ritmo de un bonito jazz en inglés, dónde una voz femenina de ensueño contrasta con la dura realidad de argentina: la mitad del país es pobre y no tiene educación, trabajo ni futuro.
Pero la delicada situación de Argentina no parece preocupar a Alberto Fernández -que evidentemente hambre no pasa, ya casi no entra en el sillón presidencial- ni a Gaby, cuyas cebadas de mate le cuestan al estado más de tres millones de pesos al año (sin contar sus secretarias).
Este es el video que Gaby subió a su Instagram y desencadenó la polémica:
Mientras tanto, la publicación se esparció por la red y cosechó cientos de comentarios, entre los que se destacaron los siguientes:

«Más alejada de la realidad cada día», sostuvo Santiago Zamunda. «Solo paso a recordar que el 66% de los menores esta bajo la linea de pobreza . Mientras hay tiempo para videitos marketineros ,falta gestión para solucionar los problemas ,este gobierno cada día me avergüenza un poco mas», acotó sinyster79.
Podríamos llenar páginas y páginas con los comentarios de los usuarios, pero lejos de ser un hecho aislado, esto forma parte de un síntoma de la gran desconexión entre los funcionarios y el pueblo trabajador. Cada vez son más los ciudadanos que están cansados de tener que pagar con sus impuestos los lujos de la obesa y floja clase dirigente.
Ante esta situación digna de un sketch de Capusotto, una pregunta queda flotando en el aire: ¿Cuánto más tiempo seguirán los trabajadores argentinos siendo unas dóciles ovejas funcionales el poder de turno? ¿Está nuestro hermoso país condenado a ser un aguantadero de vagos por toda la eternidad?
Solo el tiempo lo dirá. Mientras tanto, todo lo que podemos hacer los que trabajamos en el sector privado es tomarnos unos mates y soñar con que algún día un familiar nos consiga un puesto en el Estado. Si Gabriela Cerruti pudo, ¿por qué yo no?

