La noticia da cuenta que el periodista de chimentos, Jorge Rial emprenderá esta noche un viaje a la ciudad de Miami con el fin de vacunarse contra el coronavirus.
Es sorprendente, o no tanto viniendo de Jorge Rial, el hecho que el hombre decida irse a vacunar a Miami cuando estuvo hablando pestes de Nacho Viale y de Yanina Latorre cuando estos fueron a la ciudad norteamericana por las vacunas.
En el caso del nieto de Mirtha Legrand, el hombre fue con el fin de vacunarse y en el caso de Yanina Latorre, la que se vacunó fue su madre.
Porque cabe recordar que cuando Nacho Viale anduvo por Miami, lo que decía Jorge Rial en ese momento «Privilegio de casta. Su abuela esperó como cualquier mortal. Por eso Mirtha Legrand creó un imperio trabajando y se la admira».
Y en el caso de Yanina Latorre, la actitud de Jorge Rial no fue muy diferente, ya que cuando se conoció que Yanina fue a Miami a vacunar a su madre, el chimentero no dudó en poner un informe de la TV de USA donde se hablaba del turismo de extranjeros que llegaban a tierras norteamericanas a vacunarse.
Además de citar una serie de tuits de Pablo Duggan que destrozaban a Yanina Latorre por el hecho de haber llevado a su madre a vacunar a Miami.
Desde ese entonces, Jorge Rial se cansó de despotricar contra los argentinos que se van a Miami a vacunarse con el fin de no tener que esperar un turno para recibir la dosis en nuestro país.
Pero como hay gente que no tiene principios y mucho menos palabra, ahora Jorge Rial se va también a Miami a vacunar, y acá no ha pasado nada.
Es un vergüenza que Jorge Rial después de criticar que todo el mundo se vaya a Miami a vacunar, ahora termine yéndose a Miami para vacunarse.
Pero los más vergonzoso es que, si bien el hombre tiene derecho a cambiar de forma de pensar, no es capaz de escribir al menos un corto tuit donde diga algo así como «me equivoqué con lo que pensaba sobre la vacunación en Miami».
O «cambié de forma de pensar, y ahora me iré a Miami a vacunar. Sepan disculpar». Pero no, nada de eso escribió Jorge Rial y todo seguirá como siempre, porque «acá no ha pasado nada».

